Los hombres somos tan vulnerables que escapamos a las caricias por miedo al cachetazo.

Los artistas somos tan vulnerables que dejamos escapar en los personajes nuestra esencia, exponiéndonos todo el tiempo a la caricia como al cachetazo.

 Pero sin ellas no palpitaría nuestro corazón, el alimento diario de una pasión.

Abro mis brazos para que bucees el backstage de mi vida.

Gracias

 Osvaldo Laport

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